¡Si quieres crecer, aprende a sufrir!

¡Así es! Para madurar se necesita sufrir ¡Y sufrir mucho! Alguna vez has escuchado las frases: ¿¡El que quiere marrones aguanta tirones, a grandes males grandes remedios, si no has sufrido no has amado, al mal tiempo buena cara, a lo hecho pecho!? ¿Porque crees que existen estos dichos? Es claro que el sufrimiento es una parte fundamental de nuestra vida y de nuestro desarrollo humano. Ahora bien, se necesita aprender a sufrir para así lograr vivir una vida más tranquila y equilibrada. Me imagino que te preguntaras… ¿Y cómo es eso?

Nuestra experiencia de vida en este planeta en general es caótica, estresante, jodida, injusta, descorazonada y hasta desalmada en ocasiones. Inclusive nosotros mismos, queriendo o no, somos causantes del sufrimiento de otros, muchas más veces de las que nos imaginamos. ¡Así que es imposible no sentir así sean los efectos secundarios de un dolor!

El sufrimiento está tan arraigado a nosotros, desde el mismo instante en el que tomamos nuestro primer aliento de vida al nacer, así como lo es la necesidad de alimentarnos. Ya con este punto en claro, la pregunta seria, ¿Cómo hacemos para sufrir menos? ¿Cómo se puede sufrir y vivir armoniosamente al mismo tiempo?

Es cierto que las causas de un sufrimiento son imposibles de controlar, ya sea por una mentira, una desilusión, un engaño, una traición, una pérdida, una enfermedad, una muerte, entre otras. Lo que si podemos controlar es como tomemos esa experiencia. Qué grado de importancia le damos a ese suceso para afectarnos emocional, física y mentalmente. Obviamente no somos de piedra así que lo más lógico y normal es que nos duela. Pero cuanto nos va a doler, es algo que si podemos controlar y para eso necesitamos de la ayuda de nuestra mente y de nuestra voluntad.

¡Primero quiero aclarar que no se trata de volvernos conformistas y mucho menos masoquistas! Mi propuesta es la de aprender a sufrir armoniosamente. Proceso al que me gusta llamarle ATF (Analiza, Trasmuta, Fluye). Me explico…

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Resulta que todo lo que nos pasa en la vida es por causa y efecto. En muchos casos nosotros mismos no podemos entender inmediatamente lo que nos pasa. Y nos preguntamos ¿Cómo nos puede estar sucediendo esto si somos buenas personas? Seguramente no le deseaste una enfermedad a nadie, ni intencionalmente quisiste romperle el corazón a una persona, mucho menos has matado a alguien. Por lo tanto, ¿A que le podemos acreditar este sufrimiento? Ese sufrimiento fue provocado inconscientemente por ti mismo, para tu propio desarrollo. ¡Así como lo oyes! Es tu deseo interno de evolución el que te creó el escenario perfecto para brindarte la oportunidad de crecer y sobresalir. Pero aun así las repercusiones emocionales son claras; sientes rabia, impotencia, frustración, desconsuelo, miedo, tristeza y montón de cosas más. Entonces, ¿Qué haces?

Si te tomas el tiempo para analizar la situación de una manera objetiva como si fueses una tercera persona, te darás cuenta que todo pasa por algo o para que ‘algo suceda’.  Luego tomas esas mismas situaciones que analizaste y ahora proyéctate un poco hacia el futuro. Aunque el futuro es incierto puede ser algo predecible observando una situación actual**. ¡Las posibilidades que esa situación concluyera de la manera que lo hizo, eran bastante altas! ¿No es cierto? Por lo tanto, ¿Para qué te mortificas dándole vueltas a una situación, que tarde o temprano, dadas las circunstancias iba a tener el mismo desenlace? ¿O es que acaso puedes obligar a alguien a quererte y respetarte? ¿Vas a permitirte volver a confiar en esa persona que te traiciono? ¿Podrías comprometerte con esa persona por la cual no sientes atracción alguna? ¿Vas a poder revivir un muerto, o evitar una injusticia que ya sucedió? Lo más seguro es que la respuesta a esas preguntas es NO, así que como se dice por ahí, ¡Agua que no has de beber, déjala correr!

El análisis es todo acto que se realiza con el propósito de estudiar, ponderar, valorar y concluir respecto de una persona, situación o condición. Lo que trae consigo muchos sentimientos, algunos que creías ya no tener pero que estaban “camuflados” y otros que sabias que tenías pero que tratabas de “controlar”. Inevitablemente al observarlos, salen todos a flote de nuevo, lo que nos puede volver a causar algún grado de sufrimiento (Esta es posiblemente la razón por la cual la mayoría de nosotros opta o prefiere no auto analizarnos). Pero sin duda aun siendo la parte dolorosa de este proceso es también la parte más necesaria para aprender a sufrir armoniosamente. ¡Aunque parezca una paradoja!

Okay, ya hemos sido sinceros con nosotros mismos, hemos analizado todos los ángulos de “la situación”, ya tenemos todas estas sensaciones frente a nosotros a flor de piel, ¿Y ahora qué hacemos?

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¡Trasmuta! trasmutar es hacer que una cosa se convierta en otra, transformar hacia lo positivo algo que creemos o creamos como negativo. En el plano humano/espiritual se refiere al cambio interno que experimenta una persona al alejarse de elementos dañinos (desde acciones hasta pensamientos) y acercarse a lo divino (Dios, fuente de luz, universo, etc.) Entonces, el siguiente paso sugiere que tomes todos los sentimientos negativos sobre alguna situación o persona y los trasmutes alquímicamente a un sentimiento que te inspire paz, tranquilidad y calma. Lo puedes visualizar como si estuvieras pasando literalmente de la oscuridad de ese sentimiento a la luz de la comprensión del mismo sentimiento. ¿Y cómo lo haces? Por medio del perdón y la aceptación. Es necesario que perdones a la(s) persona(s) involucrada(s) en la situación y primordialmente que te perdones a TI MISMO. Esto tiene que suceder consiente y genuinamente para que funcione. Luego de perdonar, te será muy fácil aceptar lo sucedido como una experiencia que te hará más fuerte, más sabio, más humano. Al lograr esto, ya habrás trasmutado ese sentimiento.

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El aprender a analizar y a transmutar te facilitara enormemente el fluir en cada aspecto difícil de tu vida. Fluir significa permitir que transcurra, que corra con facilidad, que brote o que surja. El saber fluir es la clave para aprender a sufrir armoniosamente. Porque la realidad es que no podemos evitar encontrarnos con situaciones que nos producen dolor. Somos humanos y sentir dolor es ineludible y a veces necesario ¡Pero el sufrimiento si es opcional!

**Es de esa manera que las cartas astrales como el TAROT (por ejemplo) se pueden leer. Las cartas dicen la probabilidad más factible de lo que puede suceder según la situación actual. Deducida conclusión a la que llega la lectura al conectar con la energía que esa situación emana**

 

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