A veces, aun queriendo

De nuevo me encuentro aquí.

Cuestionándolo todo, sintiéndome, aceptándome.

Queriendo descifrar esta cantidad de símbolos, señales, aperturas, conjeturas, movimientos

que suceden dentro y fuera de mí.

Sin duda resultamos ser tan complejos, que en ocasiones todo parece llevarnos a un precipicio,

a veces de gozo, otras veces de incertidumbre.

Y es que no me basta con mi sola suspicacia,

ahora asemejo la tuya también.

De ti, todo parece alcanzarme,

aunque aparentemente distante, te vas arrimando como las olas,

a veces en calma y otras veces atormentadas.

A veces, tan suave como la brisa del viento y otras veces hostil como un devastador huracán.

 

No debería ser difícil esto del querer.

Los pájaros, cuando quieren cantar, cantan,

las flores, cuando quieren, florecen,

los niños, cuando quieren, te besan, te abrazan y ocurre todo tan natural.

¿Por qué cuesta tanto comprender lo orgánico de esta dinámica cuando crecemos?

 

No tengo razón para quererte, tampoco para no quererte,

te quiero porque te quiero querer.

Porque querer, no me quita más de lo que me da.

Porque querer es mi lengua y porque cuando te quiero, también me quiero.

Pero tranquilo, no sufras si crees que te quiero más de lo que te has merecido,

O porque pienses que te quiero más de lo que tú me puedes querer.

Si te lo cuestionas, seguramente tendras la razón.

 

Más aún tú creyéndome ingenua, debo advertirte que mi corazón no es iluso y sabrá comprender tu anomalía.

En el mismo instante que sienta que mi querer ya no es valorado, ni correspondido,

te seguiré queriendo porque querer es lo que sé hacer y porque quiero seguirte queriendo.

Pero entenderé que no estás listo para querer, ni para ser querido.

Me marcharé y te dejaré con tus miedos y tu corazón marchito.

Porque al final me quiero mucho más de lo que te puedo querer a ti.

 

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“Donde no puedas amar, no te demores”- Frida Kahlo

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