El brillo de la mirada que no acaba

Una mirada al pasado,

pasado de pasados, de presentes de futuros.

Un recuerdo que llega como estrella fugaz.

A veces dormido, a veces despierto.

Reír de nuevo contigo y mirarte,

ver el brillo de tu alma en el espejo de tus ojos,

esa luz que me transmitías,

que me transportaba a otra dimensión,

a otra casa, a otra vida.

Esa que me conectaba con la fuente de energía vital,

de la que vinimos, por la que viajamos.

Y que tan solo en ese instante y por esos segundos, sentimos tan familiar.

Y entonces recordamos.

Recordar es como viajar en el tiempo,

Y al mismo tiempo no depender de él, salirnos de él.

Recordarte es recordarme,

lo que fui, lo que aun soy y lo que siempre seré.

Es recordar mi esencia,

y ese hijo rojo que nos une.

No te extraño porque siempre te tengo, siempre te tuve y siempre te tendré, aunque no estés.

Fuiste luz en mi vida que aun brilla en momentos de oscuridad.

La energía de la luz que no muere, solo se transforma.

Una mirada desde el alma que nunca se olvida.

 

 

 

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