Te lo dije

Te dije que no estaba para juegos,

que no me gusta lo dulce por fuera y lo amargo por dentro,

te dije que necesitaba de tu empatía,

que en aguas turbulentas no nadaría,

te dije que me cansaría.

Te lo advertí… ¿No lo recuerdas?

Aquel día que por orgullo no llamaste, te lo dije.

También las veces en que estabas muy ocupado para hacerme una visita, te lo dije.

Y  en el momento que decidiste dejar de conquistarme,

en el que disminuyeron las ocurrencias para sorprenderme.

¿Quien sabe? tal vez porque ya estabas cómodo,

quizás te salían costosas las flores de los miércoles con las salidas a comer de los sábados,

tal vez pensaste que ya no era necesario.

Inclusive el día que me dijiste que

‘así eres tú, y que no cambiarías’, te lo dije.

Y tienes razón, ¿Sabes?

Así eres tú, y no deseaba que cambiaras nada por mí

No te pediría eso, porque eso no es amar.

Para mi amar es voluntariamente cambiar algo de mí que nos beneficié a los dos,

es concienciarse de las necesidades de la otra persona,

es darle importancia y valor a sus sentimientos,

y hacer algo, así sea pequeño para darle a entender a la otra persona que la tienes

presente, que la incluyes en tú vida.

Y si no sucede,

pues pasa lo que te dije,

se cansa uno,

y no queda más de otra que dejarte ser,

dejarte libre,

para que sigas siendo

quien quieres ser.

Un comentario en “Te lo dije

Los comentarios están cerrados.